Volumen 2 · Mezcla de hierbas
Dos ingredientes, dos regiones. Orégano de Sicilia y guindilla de Calabria, machacada. Es el volumen de la pizza, la bruschetta y la salsa de tomate.


En Sicilia el orégano está presente a diario. Es el alma del salmoriglio, la salsa de aceite, limón y orégano que acompaña el pescado y la carne a la brasa. En Calabria la guindilla tiene el mismo papel: en Diamante, en la costa tirrena, le dedican un festival desde 1992.
Este volumen pone las dos tradiciones en la misma página. De un lado el aroma, del otro el calor.
El orégano siciliano crece silvestre en las colinas y en los Nebrodi, en terrenos soleados y pedregosos. Se recoge en floración, en verano, y se pone a secar. Seco, su aroma se vuelve más intenso.
La guindilla de Calabria es Capsicum annuum. Aquí está machacada, es decir, partida en trozos gruesos: no es polvo fino, así se ve y cruje al morderla.
Aromático y vivo. El orégano llega enseguida, con su nota cálida y herbácea. La guindilla sigue, con un picor claro pero no agresivo. Da lo mejor al final de la cocción, sobre platos ya listos.
Solo dos ingredientes, ambos italianos y declarados en la etiqueta con su origen. La guindilla va en trozos, no en polvo: se reconoce a simple vista.